Ser iglesia es mucho más que un día de reunión: es compartir la vida, levantar los brazos del que está cansado y necesitado, y adorar juntos a nuestro Dios.
Así vivimos el domingo en comunidad, abriendo el corazón para orar por cada necesidad y recordar que en comunidad todo peso se hace más ligero. ¡Gracias a Carolina por guiarnos en una palabra tan oportuna y a cada uno de los que asistieron, tanto de forma presencial como online, por ser parte!